Hierro y Umbral




Consigue un clavo herrumbroso que puedas arrancar de su sitio -una viga antigua de un lugar abandonado, una puerta vieja…-, a ser posible antiguo.
Llévalo contigo allí donde las energías sean más densas. Cuando lo tengas, no lo limpies: la herrumbre es su memoria.
Sujeta el clavo entre los dedos y deja que el metal te hable; escucha su silencio, su historia de cierres y umbrales.
Allí donde sientas el peso del aire o la mirada invisible de algo que no deseas contigo, traza con él una cruz en el suelo o sobre la madera, murmurando su nombre:

"Clavo de hierro, clavo del tiempo,
sella lo que debe quedar sellado".

Después, sopla tres veces sobre el metal y guárdalo envuelto en un trozo de tela negra o ceniza.
Que permanezca oculto, como el hierro en la tierra, custodiando el límite entre lo que entra y lo que no debe volver.

Texto y foto:

©Lola Rodríguez -La Mujer del Bosque
©Todos los Derechos Reservados

https://www.safecreative.org/work-edit/2601254357780?17


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