Ya se percibe, tras la Luna Creciente, el ambiente que va cambiando. Hora es de quemar las castañas y su piel, la madera que recogimos una tarde anterior... pues hora es de que huela el aire a Leña Quemada. Hora es de lanzar sal a la hoguera para comprender los presagios, hora es de ser Oscuras, como marcan los tiempos y el Oficio. Hora es de sentir la Oscuridad de la Luz... pues se sienten los Mundos nuevamente, en el alma como una caricia... hora es de arrojar Salvia al agua, y Romero al viento. Y hojas de la Dama de Noche al Camino más torcido que podamos encontrar: pues todo lo que arde se va sintiendo en el entorno. Y esperamos, en la Loma Hueca, la presencia Oscura... ¿quién es Él, quién desde la espesura del Bosque Negro, junto a la Frontera, mirando fijamente como un ángel caído de alas negras?... es Aquel que Camina entre las Sombras, junto a la Penumbra, y que está a punto de volver a Llamarnos, a Convocarnos, entre la frialdad de la noche, una vez más... El Guardián, el que ...